Hotel Alto Atacama
Sep 2008 • Sección: 035, Obra Destacada 
El placer del contrasentido estético
En los pies de las ruinas del Pukará de Quitor y en una explanada del oasis de Katarpe, confluyen tres valores que son claves en el éxito del Hotel Alto Atacama: la tolerancia, el respeto y la admiración. Sí, porque en plena capital arqueológica de Chile, esta obra rescata fielmente la arquitectura de culturas y pueblos ancestrales. Una cadencia que incorpora la morfología, el silencio apoteósico y la atmósfera mayestática de los alrededores de San Pedro.
Desde París, el reconocido arquitecto Yves Besançon, mediante una teletransportación cuántica, se desliza hacia la Cordillera de la Sal y a orillas del río San Pedro. Entre vigas de chañar, paja de Ichu y cubiertas de barro, nos comenta sobre esta espléndida obra, la cual eligió por su carácter local, su próxima participación en la XVI Bienal de Arquitectura, y por lo que describe en estas líneas:
La prudencia de destacar lo “indestacable”
He querido explayarme con esta obra precisamente por el contrasentido que se produce desde su concepción misma: el que no se destaque, que pase inadvertida, que se mimetice con su entorno y el paisaje. Esta construcción es como esas ilustraciones de los libros que veíamos cuando niños. Al abrirlos se desplegaba la imagen en tres dimensiones isométricas, emanando desde el fondo, en forma mágica y sorprendente.
Eso es lo que ocurre cuando uno se enfrenta a este edificio en medio del valle del río San Pedro; los volúmenes aparecen como cuando uno da vuelta las páginas de esos libros de infancia, produciendo un impacto que sobrecoge por el respeto al entorno y la consideración del contexto en que fue concebido.
Los Arquitectos Francisco Guerrero y Carlos Alberto Urzúa se involucraron a tal punto en su obra, que lo que parece fácil fue detalladamente pensado y probado, hasta lograr colores y texturas que hicieran del conjunto, un edificio que pareciera haber estado siempre en ese lugar.
Majestuosidad integrada
Hotel Alto Atacama logra incorporarse totalmente al contexto geográfico, topográfico, climático y paisajístico de la zona. Su involucramiento y proyección es absoluta, por lo que hay varias consideraciones.
Primero, el lugar escogido y su emplazamiento se producen tomando en cuenta un valle que durante siglos del trabajo inagotable de la naturaleza, nos presenta hoy un espectáculo que vale la pena el viaje. Aquello sólo para verlo y contemplarlo en su majestuosidad impresionante, por lo que cualquier elemento u obra del hombre debía tomar en cuenta esta magnífica ubicación y espléndido entorno.
El edificio de sólo un nivel, como todos los edificios y construcciones de San Pedro, hacen de este proyecto un conjunto de muros verticales de baja altura y cubiertas planas que se confunden con el telón de fondo que lo cobija en un murallón de más de cincuenta metros de altura, en el que el colorido de éste se ha conseguido emular magistralmente.
En segundo lugar, la planimetría del hotel está concebida como una herradura que en su interior alberga la vida de los huéspedes en un conjunto de jardines y paseos con materiales y vegetación autóctonos.
En tercer lugar, la atmósfera lograda es muy del lugar con el silencio, los materiales, los colores y las texturas. Se viven momentos mágicos que únicamente pueden lograrse con el respeto por lo que estuvo antes, sigilosamente planificado, con cariño y con rigor.
Arquitectura atacameña: los mismos colores, las mismas morfologías…
Las ruinas del Pukará de Quitor, ubicadas junto al valle al otro lado de la montaña, son el mejor testimonio del arduo trabajo de investigación de los arquitectos por incorporar elementos de los valores de la arquitectura atacameña. Basta subir y visitar las antiguas construcciones y mirar a uno y otro lado para descubrir los mismos colores, las mismas morfologías en una y otra construcción, una de hace siglos y la otra contemporánea, pero consciente de su vecino ancestral.
Los caminos pedregosos, la iluminación de Paulina Sir, tenue, suave, destacando con sutileza la arquitectura; el mobiliario de la decoración de Enrique Concha y Asociados y el Paisajismo de Verónica Poblete y Pedro Jordán, son, en conjunto con la obra de Urzúa y Guerrero, un ejemplo de trabajo en equipo que se nota. Es así como deben enfrentarse los encargos para lograr obras que se puedan destacar aunque no se destaquen.
Luces color caramelo y texturas relajantes
La forma como se resolvió, en primer lugar, el emplazamiento del edificio es destacable. Luego hay detalles sobresalientes como los diferentes ambientes en que se ubicaron las pequeñas piscinas, todas con distintas temperaturas y concebidas en privados lugares para el uso por grupos.
El uso de vegetación autóctona en los jardines es también destacable. Los colores y las texturas son un factor relajante en todo momento, los caminos iluminados entre las piedras con serpentines de luces de color caramelo, son todos elementos que hacen de este proyecto un muy buen proyecto y un muy buen hotel.
Un agrado estético, un placer arquitectónico…
Yo diría que la obra es un estupendo conjunto de construcciones que se entrelazan unas con otras mediante edificios de un piso y relacionados por caminos de piedra y tierra, en los que el entorno es el factor, que estando allí, fue tomado como el elemento principal del proyecto. Hay pocos lugares tan bien concebidos por un equipo profesional, como el Hotel Alto Atacama. Es un agrado estético, es un placer arquitectónico y es un gran lugar muy bien logrado que no podemos dejar de conocer. Es un logro para el turismo nacional y para el visitante, es un regalo de diseño y paisaje.
Ficha Técnica
Nombre de la Obra: Hotel Alto Atacama
Localización: San Pedro de Atacama, II Región, Chile
Arquitectos: Carlos Alberto Urzúa Baeza ICA N° 1678, Francisco Javier Guerrero del Río ICA N° 2922, Arquitectos AOA.
Arquitectos colaboradores: Marisol Ibáñez H, María Ignacia Salas Z.
Asesores Técnicos
Calculista: Patricio Recabal Sandoval
Constructora: Alto Atacama S.A.
Paisajistas: Verónica Poblete Baigorría, Pedro Jordán Saint-Marie
Iluminación: Paulina Sir Fierro
Mobiliario: Enrique Concha Blanlot
Superficie del terreno: 35.100 M2
Superficie construida primera etapa 2.409,02 M2
Superficie total proyectada 4.695 M2
Año de proyecto: 2006
Año de construcción: 2007
Materiales predominantes: Paneles prefabricados de H.A., barro revocado, madera, piedra.

Felicitaciones.
Que bueno que rescaten nuestros raices en la arquitectura, y que incorporen elementos autóctonos en la cosntrucción.
buenas tardes Soy Rogelio estoy tratando de localizar a Paulina Sir, si saben de ella le pueden decir que nos escriba, estamos preocupados. Sus Amigos de Mexico Rogelio y Maribel, gracias.