Titanium La Portada: Santiago a sus pies
Jan 2010 • Sección: 51, Reportaje 1
Ya está terminado el edificio emblemático del arquitecto y empresario, Abraham Senerman Lamas, en el cual destacan las innovaciones tecnológicas de sus instalaciones, los desafíos que tuvo y la preocupación por la eficiencia energética, que son un reflejo de la sustentabilidad del proyecto que será inaugurado este año.
Al mirar hacia el barrio financiero de Santiago es inevitable preguntarse cómo lograron construir un edificio tan alto, si hubo desafíos o qué escollos debieron haber sorteado durante sus años de construcción. Cómo trabajaron en los pisos más altos, qué grúas utilizaron, cómo subieron el material, entre otros. Sin embargo, lo más paradójico es que los problemas empezaron hacia abajo, cuando realizaron la excavación subterránea de 25 metros de profundidad y se encontraron con litros de agua. Pero para el Titanuim La Portada nada era imposible y siempre se buscó una solución tecnológica, lo que demostró la gran capacidad de sus profesionales.
Las cifras no dejan de sorprender y dan cuenta de la magnitud de esta mega construcción. 194 metros de altura, 130 mil metros cuadrados construidos, 52 pisos de oficinas y 56 niveles hasta el helipuerto, 7 niveles de subterráneo, 1.450 estacionamientos, 25 ascensores, 36 mil metros cuadrados de vidrio en la fachada, 13 mil toneladas de acero y 150 mil toneladas de hormigón.
Los terrenos donde se emplaza la obra, en la Portada de Vitacura, fueron entregados el 16 de agosto de 2006. A partir de este año los problemas que iban surgiendo desencadenaban una serie de innovaciones y la utilización de métodos desconocidos hasta entonces en la industria local.
“Todos los pormenores en la construcción están relacionados con la experiencia de las personas, que son los que hacen las innovaciones”, cuenta Víctor García, gerente general de la constructora Senarco.
Uno de los primeros problemas que debieron sortear fue el agua que surgió durante la excavación. La primera decisión fundamental y que nunca antes se había hecho en Chile, fue empezar a construir de arriba hacia abajo. Es decir, la solución de ingeniería fue construir muros para que el agua buscara otros cursos, además de dos pozos conectados a tubos que luego devolvían el agua al río. A estos muros descendentes los llamaron muros invertidos.
“Nunca pensamos que hubiera tanta agua, nosotros nos imaginábamos unos 150 litros por minuto, pero la verdad es que llegamos a tener 30 litros por segundo”, cometa Víctor García.
Los siguientes problemas surgieron a partir del piso 38. En ese piso comenzó a perderse la red de celulares y las radios empezaron a desvirtuarse, por lo que la comunicación se hacía cada vez más difícil. El tema de las tormentas eléctricas también era nuevo, había que encontrar una solución para que el edificio con la estructura metálica más alta de Santiago pudiera parar los rayos. “En febrero de 2008, comenta García, cayeron más de 90 rayos en un día, la mayoría nos cayeron a nosotros, ninguno cayó sobre la estructura metálica, todos encima del helipuerto, ahí uno empieza a determinar cómo comportarse en ciertas situaciones”, cuenta el gerente de Senarco.
Una de las principales novedades de este proyecto fueron las grúas trepadoras que se compraron en China. “Su armado fue un gran desafío, primero porque las instrucciones estaban en chino sin ningún tipo de traducción, vinieron unos expertos de China a ayudarnos pero no hablaban otro idioma. Finalmente nuestros equipos lograron armarlas y nos sentimos orgullosos ya que tenemos record en seguridad”, contó el arquitecto ideólogo del proyecto, Abraham Senerman, cuando recibió el premio Aplicación Tecnológica del Instituto del Acero y el Hormigón.
Ahorrando energía
El revestimiento de este rascacielos, muro cortina o system frame, corresponde al 30% del total del edificio, 120 mil metros de largo, 32 mil metros cuadrados de vidrio y 6 mil módulos de este material, a un costo de US$ 1000 cada uno.
Una de las características más importante de estos cristales de origen belga de alta eficiencia, es la aislación térmica y el bloqueo solar. Además permiten frenar rayos infrarojos que son nocivos para la salud.
Los muros cortina le dan al Titanium la virtud de ser un edificio ecológico ya que además de bajar los costos en aire acondicionado y calefacción, permite ahorrar luz ya que no es necesario que la persona esté trabajando con luz artificial.
La cara exterior laminada está compuesta por 5 mm de cristal con una lámina intermedia de PBV, que mejora la aislación acústica del edificio, incoloro termo-fusionada, además de 5 mm de cristal con tratamiento low-e y filtro solar y un separador de aire de 12 milímetros. La cara interior cuenta con un cristal de 12 mm de espesor.
Titanium La Portada será el primer edificio de oficinas en Chile en recibir una certificación del Consejo Norteamericano de Edificios Verdes, por ser un proyecto innovador y respetuoso con el medio ambiente. En un principio se le entregó una pre certificación y una vez que el edificio esté completamente listo se confirma y pasa a ser un edificio con certificación LEED (Leadership for Energy and Enviromental Design).
Para esto el edificio tuvo que cumplir con ciertos requisitos que fueron evaluados con un puntaje (ver recuadro).
Muchas de las instalaciones cuentan con mecanismos de ahorro: Los baños consideran equipamiento con doble botón para el ahorro del agua; para la iluminación hay un sistema de eficiencia de energía interior y exterior, la fachada es de iluminación contenida, con luces LED para no contribuir con la contaminación lumínica; los estacionamientos ofrecerán espacios preferenciales para vehículos de bajas emisiones contaminantes y otros medios como motos, un bicicletero para 200 bicicletas y camarines con duchas.
El sistema de climatización también destaca en este edificio, es novedoso ya que su uso depende de cada usuario, cada piso tiene su propia central de frío y calor. Esto permite también traspasar el costo de la energía directamente al usuario final, estimulando así su uso racional
Se utiliza el sistema japonés denominado volumen de refrigerante variable (VRV) y no demanda altas cantidades de agua y energía, si se compara con las típicas centrales térmicas de aire acondicionado. LG, proveedor de esta tecnología, realizó un estudio y concluyó que en verano la producción de agua sería de 6.000 litros diarios promedio, la misma cantidad que el paisajista
había estimado para regar las áreas verdes, por lo que se decidió que se reutilizaría en el regado, ahorrando un 30%.
Esta es una tecnología silenciosa y funciona en base a termostatos digitales que regulan las horas de encendido y apagado, favoreciendo el ahorro y fomentando la eficiencia energética.
Subiendo con rapidez
El sistema de ascensores es otra de las innovaciones tecnológicas que implementó el proyecto de Titanium, destacándose por su velocidad, de hasta siete metros por segundo, equivalente a 25 km/hra, los que llegan hasta los pisos más altos. Estos ascensores permiten recuperar energía al bajar, que luego es introducida al sistema.
Son 20 ascensores, 2 de estos son presurizados, que recorren todo el edificio y pueden ser usados en caso de emergencia, por ejemplo por los bomberos en caso de incendio. Los otros ascensores trabajan bajo el sistema de selección basada en el destino y están divididos en 3, para la zona alta, media y baja del edificio. Estos ascensores, traídos desde Suiza por la empresa Schindler, son más grandes que los convencionales y como permiten generar energía con la velocidad, son alrededor de un 20% más eficientes en gastos operacionales.
Durante los años que duró la construcción de la obra hubo una serie de hitos tecnológicos que marcarán precedentes en los futuros rascacielos que se construyan. “Una obra de la magnitud de Titanium La Portada presentó una serie de retos arquitectónicos, constructivos y tecnológicos. Es un proyecto energéticamente sustentable que utilizó las más tecnológicas y modernas piezas de ingeniería en Chile”, comenta Abraham Senerman orgulloso y satisfecho con su primera torre, emblema del Bicentenario, que sin duda da que hablar.
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Distribución de puntuación Titanium La Portada Precertificación LEED CS Gold
Sitio Sustentable 12 / 15 puntos
Eficiencia en el uso del Agua 5 / 5 puntos
Energía & Atmósfera 8 / 14 puntos
Materiales & Recursos 3 / 11 puntos
Calidad del Aire Interior 8 / 11 puntos
Innovación en Diseño 5 / 5 puntos
TOTAL: 41 / 60 PUNTOS
CERTIFICACIÓN GOLD

Es interesante que la mirada tecnológica de los profesionales de edificios hitos nacionales puedan dejar como referencia avances en el área de la eficiencia energética, muchas veces algunos tratamos de abordar este tema con sólo conocimientos de arquitectura solar pasiva, en este caso por la escala, las soluciones son sofisticadas y ayudan al desarrollo de nuevas ideas en una temática, que más que teoría requiere de ejemplos que podamos conocer, y ver cómo se comporta un partido general osado en una ciudad rica en registros históricos, me parece interesante la puesta del tema , aunque espero no se preste para ser un referente de soluciones formales tan homogéneas.
Finalmente encuentro este edificio, un aporte a los desafíos arquitectónicos del Santiago de Chile actual
Mauricio L. Cisterna Téllez
Arquitecto