Revista TC | Tecnología y Construcción

‘Reportaje 2’

Cálculo estructural: Qué pasaría con el Titanium frente a un terremoto

Jan 2010 • Sección: 51, Reportaje 2

Después de acusiosos estudios e investigaciones realizadas por especialistas en estructuras antisísmicas, se llegó a la conclusión que la mejor solución era instalar disispadores metálicos de energía, siendo los pioneros en utilizar este sistema en Chile.

Quienes vivimos en Santiago presenciamos, desde enero del 2007, el avance de la construcción del que ahora es el edificio más alto de Chile. A medida que avanzaba y empezaba a sobresalir por sobre los demás edificios de Sanhattan, resultaba difícil no ser apocalíptico y no imaginarse qué pasaría con este gigante en caso de una catástrofe natural como un terremoto. Estamos en un país sísmico donde los temblores ya son parte de nuestra vida cotidiana, pero claro, no en un edificio que mide 192 metros y tiene 52 pisos como el Titanium La Portada.

El tema del cálculo estructural fue otro de los desafíos de este rascacielos, materia en la cual también se innovó. Para esto contó con profesionales entendidos en el tema, como la oficina de ingenieros calculistas Alfonso Larraín Vial & Asociados, revisores nacionales de cálculo Mario y Tomás Guendelman y un revisor internacional, que también participó en la torre más alta del mundo, Burj Dubai, Joseph Colaco. Además el estudio y diseño de la disipación sísmica fue desarrollado por SIRVE S.A. liderado por Juan Carlos de la Llera, ingeniero civil de la Universidad Católica.

La mejor solución para enfrentar un terremoto

El edificio más alto de Chile y Sudamérica es totalmente resistente a un sismo fuerte, en caso de que ocurra un terremeto se espera que su respuesta sea elástica, es decir sin fisuras o grietas en su estructura.

Con el objetivo de disminuir la deformación y oscilación del edificio en caso de un movimiento telúrico de intensidad, se decidió instalar unos disipadores de energía, tecnología que nunca había sido usada en nuestro país. “Estuvimos evaluando diferentes opciones pero finalmente nos decidimos por usar estos disispadores metálicos, que son unas diagonales que ocupan 3 pisos cada una y que en su centro se encuentra el disipador de energía, que es una especie de doble plancha con un ciclo de deformación muy grande, por lo que toda la energía del terremoto se disipa ahí y no en la estructura del edificio, disminuyendo así la deformación”, cuenta Alfonso Larraín, quien estuvo a cargo del cálculo estructural del edificio.

Otra opción que se evaluó fueron los disipadores de masa sintonizadas, que consiste en un péndulo que cuelga del último piso. Según Alfonso Larraín, para el Titanium tenían que colgar 2 masas de 441 toneladas cada una, pero se arriesgaban a que cayeran libremente destruyendo el edificio entero, además Abraham Senerman iba a estar justo debajo de esas masas, así que dijo que mejor se buscara otro sistema de menor riesgo.

Con los disipadores de energía, 25 en dirección transversal y 20 en la longitudinal, se logra disminuir las deformaciones en un 40% y un 30% respectivamente, además de evitar que el edificio quede oscilando por mucho tiempo. Estas estructuras metálicas se construyeron en Chile con la asesoría de Juan Carlos de la Llera, especialista en disipación de energías y aislación.

Aunque el edificio sin los disipadores de energía cumple la norma, es decir, las deformaciones están dentro del rango permitido, la instalación de estas estructuras están enfocadas en mejorar el problema de las subestructuras. “Se han hecho estudios de los terremotos en Chile y se ha llegado a la conclusión que entre un 70% y un 80% de los daños no son a la estructura del edifcio, sino que a cosas secundarias, como los tabiques, muros cortinas, cielos falsos y todas las terminaciones”, cuenta Larraín.

Nunca se sabe con la naturaleza

No sólo existe la amenaza de un terremoto, también hay otro elemento que podría causar desastres en un edificio tan alto, éste es el viento.

En una empresa especializada en Londres, RWDI, se hizo un estudio llamado “túnel de viento” que consistió en la utilización de una maqueta con todos los edificios que están a 480 mts alrededor, incluso el cerro San Cristóbal, los que fueron sometidos a una intensidad de viento para medir las presiones de éste sobre el edificio y analizar su impacto.

“Esto permitió calcular con exactitud las presiones sobre el muro cortina, que llegaron a tener carga de 400 kilos por mt2. Si bien el terremoto es una fuerza mucho más grande, sólo se aplica a un 18% de la altura, en cambio, el viento, aunque es menor la carga, está aplicado a un 66% de la altura”, explica el especialista en cálculo estrcutural, Alfonso Larraín, respecto a la importancia de medir el impacto del viento en el edificio.

“Nosotros innovamos en tecnología ya que para este edificio decidimos que íbamos a usar lo mejor, y si esto era lo mejor, íbamos a hacerlo y así fue”, concluye el ingeniero Larraín.